Día 1. Bem-vindos!
Amanecemos en Arruda dos Vinhos, a una media hora de Lisboa, con mucha lluvia pero también mucha ilusión. Es nuestro primer día y lo vivimos con la sensación de estar comenzando una experiencia fantástica.
Nos recibe en el colegio la seño Eduarda, a la que ya conocimos cuando nos visitó en Puerto Lumbreras hace un par de años, y el director del colegio.
Después de un pequeño recorrido por el centro nos dirigimos a la biblioteca, donde nos preparamos para realizar nuestra presentación a un grupo de alumnos del colegio. Les hablamos de nuestro país, nuestra región y de nuestra escuela, haciéndoles partícipes de todo ello por medio de un divertido juego de preguntas y respuestas sobre la presentación, obsequiando a los acertantes con un marcapáginas diseñado y elaborado por los alumnos de nuestro colegio.
Más tarde, compartimos clase de inglés y lengua portuguesa con estos estudiantes, participando en la dinámica de clase como unos alumnos más. Tras el almuerzo en el comedor, hicimos una ruta guiada donde nos mostraron la biblioteca municipal y la iglesia.
Finalmente, pasamos un rato agradable en el parque antes de la cena. ¡Un primer día completísimo!
Día 2. Haciendo amigos en Arranhó.
La alarma sonó a las siete de la mañana junto con el sonido de la lluvia y el viento contra las ventanas de la habitación. Después de desayunar unos pasteles de nata y alguna “cosinha” más, nos hemos ido a la estación de bomberos; no a montarnos en el famoso camión rojo que sirve para apagar fuegos, sino para que el autobús del ayuntamiento nos recogiese para llevarnos al colegio de Arranhó. Al llegar, los alumnos del centro nos estaban esperando para cantarnos una canción preciosa llamada “Sou a escola” que nos ha emocionado.
Después, entramos en la clase de 6ºA, donde volvimos a hacer nuestra presentación y repartimos más marcapáginas de regalo. Durante toda la mañana participamos en diferentes asignaturas con el resto de los alumnos. Hicimos un dibujo abstracto al estilo Picasso en Plástica; vimos cómo elaboraban un proyecto sobre el cuerpo humano en Ciencias Naturales; y finalmente, en Inglés, observamos cómo los alumnos hablaban sobre su rutina diaria.
Aparte de esto, compartimos el recreo con nuestros nuevos compañeros y amigos y le cantamos el cumpleaños feliz a una niña antes de comer en el comedor escolar. Para terminar la jornada en Arranhó, participamos en un taller de música donde trabajamos varias canciones a través de la percusión de una forma divertida.
Acabamos el día cenando con el alcalde de Arruda dos Vinhos y otros maestros del centro. Un broche final a un día extraordinario.
Día 3. Que chova, que chova!
La lluvia se ha convertido en nuestra compañera de viaje y, una vez más, ha madrugado con nosotros.
Tras un buen desayuno dulce y salado, el autobús nos ha llevado al colegio de Arranhó donde nos esperaban nuestros nuevos amigos.
A primera hora hemos entrado en una clase de Ciencias en 5º, donde hemos participado en un interesante experimento sobre la adaptación al medio de las aves y el porqué de la forma de sus picos; acto seguido, hemos observado una clase de Geografía e Historia, donde estaban tratando los distintos estratos sociales de la Edad Media; después del recreo, nos hemos divertido en la clase de Educación Física con nuestros mejores amigos del colegio, la clase de 4º de la seño Sandra. Finalmente, hemos posado para que nuestros compañeros nos hicieran retratos en la clase de Plástica y nos hemos despedido de ellos intercambiándonos regalos.
Culminamos el día disfrutando de una cena con los maestros portugueses que visitaron el Sagrado Corazón hace casi dos años. Bom apetite!
Día 4. Lisboa.
Las predicciones para hoy pintaban feas pero, contra todo pronóstico… ¡No ha llovido! Eso sí, el viento ha sido nuestro nuevo compañero de viaje. Sin embargo, no ha evitado que el día por Lisboa haya sido maravilloso.
Salimos temprano en nuestro minibús con la compañía de los maestros Pedro y Ana, que nos han hecho de guías improvisados por la capital de Portugal. Después de visitar el precioso Monasterio de los Jerónimos, nos hemos deleitado con unos deliciosos Pasteis de Belém, uno de los manjares del país vecino.
Más tarde, nos han llevado al centro de la ciudad y al casco viejo, donde hemos podido ver los antiguos edificios, plazas y calles, además de haber podido disfrutar de un trayecto en tranvía.
La tarde ha terminado comprando unos souvenirs para nuestros familiares y amigos, y preparando la maleta para nuestro regreso a casa.